Dinámica legislativa

Mesa de anticorrupción

La instalación de una mesa de diálogo sobre anticorrupción entre diputados de oposición (ala disidente de Sandra Torres, CREO, Semilla, Winac, PAN, independientes, Humanistas) y centros de pensamiento cuenta con el apoyo económico de Instituto Nacional Demócrata (National Democratic Institute), tiene como objetivo el intercambio de ideas que se traduzcan en propuestas para combatir la corrupción.  La secretaría técnica está a cargo de la organización Diálogos, la que facilitará la elaboración de propuesta de hojas de ruta concretas a los ejes que se identificarán como necesarios de abordaje, entre estas el sistema de partidos políticos, el sistema de justicia, el sistema de clases pasivos, etc.

Analistas señalan que a este espacio les anteceden ejercicios previos, muchos de ellos sin resultados concretos y muy pocos exitosos, entre ellos la Mesa de Seguridad y Justicia que se instaló junto a otras cuatro mesas durante la Presidencia de Roberto Alejos, siendo la única que mantuvo su funcionamiento por casi más de tres legislaturas. En esta se facilitó el consenso sobre el contenido y la aprobación de nuevas leyes (Ley de la Carrera Judicial, Ley de Servicios de Seguridad Privada) y modificaciones (a la Ley Orgánica del Ministerio Público, dictamen favorable por la Corte de Constitucionalidad a las reformas Ley de Orden Público, Ley de Armas y Municiones, etc) con organizaciones sociales, instituciones estatales y el Congreso), incluso emitió dictamen favorable con modificaciones a la reforma constitucional propuesta en 2011, entre otras.

Existe expectativa sobre los alcances que pudiera tener este espacio, por la anuente participación de los centros de pensamiento que también formaron parte de la Mesa de Seguridad y Justicia. Aunque especialistas expresan cierto recelo sobre los alcances que pudiera tener debido a su temporalidad, sin embargo, recuerdan que igual ocurrió con la anterior. La perciben como una oportunidad para establecer una agenda programática que pudiera convertirse en agenda electoral para la próxima contienda electoral.  Asimismo, reconocen que se requiere de mayor participación de actores con poder político para que esta tenga éxito. Los consensos deberán ser de carácter general o de base, debido a la variedad de posturas de los parlamentarios que representan un desafío mismo para la mesa, contrarias en algunos temas especialmente los atinentes al ejercicio y garantía de los derechos económicos, sociales y culturales, que requieren de madurez política de su parte. 

Expertos también señalan que probablemente el objetivo subyacente es  la brusquedad por parte de los parlamentario  de ser catalogados como políticos en favor a la lucha contra la corrupción por  potenciales simpatizantes electores  y con ello ganar su voto, con la variable dependiente de los avances y los resultados que se logren en la mesa.